La ruta encantada de Asturias entre pozas y desfiladeros que enamora a quien la descubre
La ruta encantada de Asturias entre pozas y desfiladeros que enamora a quien la descubre
Hay lugares que parecen diseñados para desconectar del mundo. Senderos excavados en la roca, cascadas escondidas, bosques húmedos y un río de aguas transparentes que serpentea entre paredes calizas. El Desfiladero de las Xanas, en Asturias, reúne todos esos ingredientes y añade uno más: la magia de la mitología asturiana.
Porque antes de hablar de senderismo, pozas o paisajes, hay que entender qué son las Xanas. Según la tradición asturiana y leonesa, las xanas son hadas o ninfas de extraordinaria belleza que habitan en fuentes, cuevas y ríos de aguas cristalinas. Seres ligados a la naturaleza y a la magia, protectoras de tesoros escondidos y protagonistas de innumerables leyendas populares.
Dicen que aparecen peinando sus largos cabellos junto al agua, especialmente durante la noche de San Juan. Y basta recorrer este desfiladero para entender por qué la imaginación popular terminó relacionando este lugar con ellas.

El “pequeño Cares” de Asturias
El Desfiladero de las Xanas está situado entre los concejos asturianos de Santo Adriano, Quirós y Proaza, muy cerca de Oviedo, y es uno de los senderos más conocidos del Principado. Muchos lo comparan con la famosa Ruta del Cares, aunque en una versión más accesible y corta, motivo por el que suele conocerse como “el pequeño Cares”.
La ruta principal tiene unos 8 kilómetros entre ida y vuelta y presenta una dificultad baja-media, lo que la convierte en una opción perfecta para prácticamente cualquier senderista acostumbrado a caminar por montaña.
El recorrido comienza en la localidad de Villanueva y rápidamente se adentra en uno de los tramos más espectaculares del itinerario: un sendero excavado en plena roca que avanza colgado sobre el desfiladero. A un lado, paredes verticales de piedra caliza. Al otro, el vacío y el sonido constante del arroyo de las Xanas abriéndose paso entre las montañas.
Un paisaje que cambia a cada paso
Uno de los grandes atractivos de esta ruta es que el paisaje evoluciona continuamente. El primer tramo es más agreste y espectacular, dominado por la roca y las vistas panorámicas del desfiladero. Pero poco a poco el entorno se transforma.
Tras atravesar la garganta, el sendero se adentra en una zona más húmeda y boscosa donde aparecen pequeñas cascadas, vegetación exuberante y rincones que parecen sacados de un cuento.
Es precisamente aquí donde muchos senderistas aprovechan para acercarse al río y disfrutar de las famosas pozas del arroyo de las Xanas. En verano, aunque el agua sigue siendo fría, darse un baño en estas piscinas naturales se convierte en uno de los mayores placeres de la ruta.
No es raro encontrar familias, grupos de amigos o excursionistas descansando junto al agua después de atravesar el desfiladero.

Un Monumento Natural de Asturias
El Desfiladero de las Xanas está declarado Monumento Natural y forma parte de uno de los espacios más singulares del interior asturiano. Más allá de las fotografías espectaculares o de su creciente popularidad en redes sociales, sigue conservando una sensación de naturaleza salvaje difícil de encontrar.
La combinación de roca, bosque, agua y silencio hace que el recorrido tenga algo especial. Hay rutas bonitas. Y luego están esos lugares capaces de provocar la sensación de estar entrando en otro mundo.
Quizá por eso quienes lo visitan suelen repetir la misma frase: parece una ruta de fantasía.

Consejos para hacer la ruta
Aunque la ruta no presenta una gran dificultad técnica, conviene llevar calzado adecuado, especialmente si ha llovido en días anteriores, ya que algunas zonas pueden resbalar. En verano también merece la pena meter el bañador en la mochila para disfrutar de las pozas naturales del arroyo.
La primavera y el otoño son probablemente las mejores épocas para recorrer el desfiladero, cuando el caudal de agua y los colores del bosque convierten el paisaje en un auténtico espectáculo.
Y si algo queda claro al terminar el camino, es que Asturias sigue guardando lugares capaces de sorprender incluso a quienes creen conocerla bien.