Así son las furgonetas camufladas de la DGT que ya vigilan las carreteras españolas
Blancas, discretas y prácticamente imposibles de distinguir: así funcionan los nuevos vehículos de vigilancia que recorren las carreteras españolas para controlar cinturones, sillitas infantiles y distancia de seguridad
Si alguna vez has adelantado una furgoneta blanca en carretera y has tenido la sensación de que “podría ser”, quizá no ibas desencaminado. Desde 2024 circulan por España unas 60 furgonetas camufladas utilizadas por la Dirección General de Tráfico y la Guardia Civil para vigilar el comportamiento de los conductores desde una posición completamente discreta.
Lejos de los radares tradicionales o de los coches patrulla perfectamente identificables, estos vehículos buscan precisamente pasar desapercibidos. La mayoría son modelos habituales en cualquier carretera española y, a simple vista, resultan prácticamente imposibles de distinguir de una furgoneta de reparto, mantenimiento o transporte convencional.
La única pista realmente reconocible suele encontrarse en la matrícula, donde aparecen las siglas PGC, correspondientes al Parque de la Guardia Civil.
Vehículos normales para controles invisibles
Buena parte de estas furgonetas pertenecen a modelos muy comunes y populares en España, algo que forma parte precisamente de la estrategia de vigilancia. Entre las más utilizadas aparecen vehículos como la Citroën Berlingo, Ford Transit, Fiat Scudo o Renault Master, generalmente en color blanco, aunque también existen algunas unidades azules.
La clave del sistema está en su discreción. Al no llamar la atención, permiten observar con claridad comportamientos que muchos conductores modifican automáticamente cuando detectan un vehículo policial visible.
Estas furgonetas están conducidas habitualmente por dos agentes de la Guardia Civil. Mientras uno se ocupa de la conducción, el otro realiza las labores de vigilancia y detección de infracciones desde una posición elevada que facilita observar el interior de otros vehículos.
Qué controlan realmente estas furgonetas
Aunque mucha gente las relaciona automáticamente con radares de velocidad, su principal objetivo no es ese. Estas unidades están centradas especialmente en detectar infracciones relacionadas con la seguridad vial.
Entre los aspectos que más vigilan se encuentran el uso del cinturón de seguridad tanto en conductor como en pasajeros, el correcto uso de sillitas infantiles y sistemas de retención para bebés y niños, así como la distancia de seguridad entre vehículos.
También pueden detectar distracciones al volante, especialmente el uso del teléfono móvil durante la conducción, uno de los grandes problemas actuales en carretera.
La posición elevada de muchas de estas furgonetas permite a los agentes observar con bastante facilidad el interior de turismos y SUV, algo mucho más complicado desde un coche patrulla convencional.
Una medida impulsada con fondos europeos
Estas furgonetas comenzaron a desplegarse en 2024 dentro de las medidas de modernización y refuerzo de la vigilancia impulsadas con fondos europeos Next Generation.
La intención de la DGT pasa por aumentar la capacidad de control en carretera utilizando vehículos menos reconocibles y más eficaces a la hora de detectar conductas peligrosas reales.
Y precisamente ahí es donde surge parte del debate social. Para algunos conductores, estas medidas mejoran la seguridad vial y ayudan a detectar comportamientos irresponsables que normalmente quedarían impunes. Para otros, representan un modelo de vigilancia excesivamente camuflado que genera sensación de control constante en carretera.
Lo cierto es que su presencia ya forma parte del paisaje habitual de las carreteras españolas, aunque la mayoría de conductores probablemente sigan sin darse cuenta.
La señal que puede delatarlas
Pese a su discreción, existe un detalle que muchos conductores observan ya con atención: las siglas PGC en la matrícula.
Ese pequeño elemento se ha convertido en la principal pista para identificar unas furgonetas que buscan precisamente lo contrario: parecer completamente normales.
Y quizá esa sea la parte más llamativa de toda esta historia. Porque desde hace meses, cualquier furgoneta blanca que circula tranquilamente por autopista puede no ser simplemente una furgoneta más.