La otra cara de la guerra: danzas y trajes típicos para pedir paz en Ucrania

La comunidad ucraniana volvió a reunirse este domingo en la Puerta del Sol de Madrid en un acto cultural cargado de simbolismo, folklore y mensajes de paz para su país.

Redacción -
Manifestación de la comunidad ucraniana en la Puerta del Sol de Madrid para pedir paz en Ucrania
Decenas de ciudadanos ucranianos se reunieron este domingo en la Puerta del Sol de Madrid en un acto cultural y reivindicativo para reclamar paz para Ucrania.

En mitad del bullicio habitual de Puerta del Sol, entre turistas, madrileños y terrazas llenas, hubo este domingo un rincón que miraba directamente hacia Ucrania. No a través de discursos políticos ni consignas agresivas, sino mediante algo mucho más humano: música, bailes tradicionales, trajes típicos y una petición sencilla que se repetía en el ambiente una y otra vez: paz.

Varios grupos de ciudadanos ucranianos y simpatizantes se concentraron en pleno centro de Madrid en una escena muy distinta a la imagen habitual que suele asociarse a las manifestaciones vinculadas a la guerra. Había banderas azules y amarillas, sí, pero también familias, niños, canciones populares y danzas tradicionales que transformaron durante unas horas la Puerta del Sol en una pequeña ventana abierta a la cultura ucraniana.

Porque, para muchos de ellos, mantener viva su identidad cultural también es una forma de resistencia.

Mucho más que una protesta

Desde el inicio de la invasión rusa en 2022, la comunidad ucraniana en España ha realizado numerosas concentraciones y actos públicos en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Algunos han sido protestas multitudinarias; otros, homenajes silenciosos. Pero cada vez son más frecuentes las iniciativas culturales que buscan acercar la realidad de Ucrania desde otro enfoque.

No solo se trata de reclamar apoyo internacional o denunciar la guerra. También quieren recordar que detrás del conflicto existe un país con historia, tradiciones y una cultura propia que millones de europeos han descubierto precisamente a raíz de la guerra.

Los trajes típicos bordados, las coronas de flores, la música folklórica y las coreografías tradicionales vistas este domingo en Sol tenían un mensaje claro: Ucrania quiere seguir existiendo también como pueblo.

El cansancio de una guerra larga

Más de cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala, la guerra de Ucrania corre el riesgo de entrar en esa peligrosa fase en la que el mundo empieza a acostumbrarse a ella. Las portadas cambian, las prioridades políticas evolucionan y el interés mediático disminuye, aunque el conflicto continúe.

Por eso este tipo de actos se han convertido también en una llamada de atención.

Muchos ucranianos residentes en España sienten que necesitan seguir haciendo visible su situación para evitar que el conflicto desaparezca poco a poco de la conversación pública europea. Y hacerlo desde la cultura les permite conectar emocionalmente con la gente de una forma mucho más cercana y menos polarizada.

No había tensión en el ambiente este domingo en Sol. Había emoción. Curiosidad. Personas parándose a grabar vídeos, preguntando, observando los bailes o aplaudiendo espontáneamente tras algunas actuaciones.

A veces, la cultura consigue explicar mejor un drama humano que cualquier discurso político.

Madrid, punto de encuentro de la comunidad ucraniana

La capital española se ha convertido en uno de los grandes puntos de encuentro de la diáspora ucraniana desde el comienzo de la guerra. Muchos refugiados llegaron a España huyendo del conflicto y han encontrado en ciudades como Madrid una nueva vida temporal mientras siguen pendientes de lo que ocurre en su tierra.

La Puerta del Sol, por su simbolismo y visibilidad, se ha consolidado como uno de los lugares habituales para este tipo de encuentros y concentraciones.

Y este domingo volvió a quedar claro que, incluso lejos de casa, Ucrania sigue muy presente para quienes tuvieron que dejarla atrás.

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