Carolina Marín emociona en El Hormiguero: “Necesito conectar con la vida”
La campeona olímpica habló con Pablo Motos sobre el desgaste físico y mental del deporte de élite, las lesiones que marcaron su carrera y la difícil decisión de retirarse para priorizar su salud.
Hay deportistas que ganan títulos y hay deportistas que terminan convirtiéndose en algo más. Carolina Marín pertenece a ese segundo grupo. Su visita este lunes a El Hormiguero dejó una entrevista muy alejada de la euforia habitual del deporte profesional. No hubo grandes titulares sobre victorias ni promesas de regreso. Lo que hubo fue sinceridad.
Sentada junto a Pablo Motos, la campeona olímpica habló como pocas veces sobre el precio físico y emocional que ha tenido que pagar durante años para mantenerse en la élite. Y lo hizo dejando una frase que resume perfectamente el momento vital en el que se encuentra: “Ahora mismo lo que más necesito es desconectar del bádminton y conectar con la vida”.
“He exigido a mi cuerpo más allá del límite”
Carolina Marín reconoció sentirse “muy tranquila y en paz” con la decisión de retirarse, aunque admitió que ha sido “la más difícil y dura” de toda su carrera. La deportista explicó que ha llevado su cuerpo hasta un límite que ni ella misma imaginaba.
“Me he recompuesto de tres lesiones de rodilla, he vuelto a intentar jugar después de cada lesión y hasta el último minuto no he podido tomar la decisión de colgar la raqueta”, confesó durante la entrevista.
La onubense también recordó que hace apenas unos meses tuvo que volver a pasar por quirófano debido a un fuerte dolor en el menisco interno. Una situación que terminó haciéndole reflexionar sobre el futuro y sobre las consecuencias que podría tener seguir forzando físicamente su cuerpo.
“No quería acabar con una prótesis de rodilla”, explicó con serenidad.
La retirada que soñaba no pudo llegar
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando habló de cómo imaginaba su despedida del deporte profesional. Carolina Marín reconoció que siempre había soñado con retirarse compitiendo en el Campeonato de Europa que se celebrará en Huelva, su ciudad, y además en el pabellón que lleva su nombre.
“Me da mucha pena no retirarme como yo quería, jugando, en una pista y con toda mi gente”, confesó.
Sin embargo, asumió que continuar podía poner en riesgo algo más importante que cualquier medalla: su salud futura. Y ahí apareció una de las reflexiones más humanas de toda la noche. “Si hubiera forzado no habría tenido salud para el resto de mi vida”.
El lado invisible del deporte de élite
Más allá del bádminton, la entrevista dejó una reflexión muy potente sobre el deporte profesional y todo lo que no se ve desde fuera. Carolina Marín quiso poner el foco en el sacrificio silencioso que hay detrás de los éxitos.
“Es maravilloso todo lo que se ve en televisión cuando nos subimos al podio y nos entregan las medallas, pero detrás hay muchas lágrimas derramadas y es algo que muy poca gente sabe y se valora muy poco”.
La campeona española también habló de la dureza mental que implican las lesiones largas y los procesos de recuperación. “Mentalmente es muy complicado porque te sientes muy sola”, aseguró.
De hecho, confesó que parte de su equipo llegó a recomendarle que no volviera a competir por el enorme riesgo físico que suponía.
Aprender a vivir fuera del bádminton
Lejos de mostrarse triste, Carolina Marín transmitió durante toda la entrevista una sensación de alivio y tranquilidad. Después de toda una vida dedicada al deporte de élite, ahora comienza una etapa completamente diferente.
Su médico le ha recomendado evitar deportes de impacto debido al desgaste del cartílago de su rodilla, por lo que ha cambiado las pistas y los entrenamientos por rutas en bicicleta de varias horas. Algo que, según contó entre risas, jamás había hecho antes.
“Llevo jugando desde los nueve años. El bádminton me ha hecho muy feliz, pero me he perdido muchas cosas”.
Quizá esa frase explique mejor que ninguna otra el verdadero fondo de la entrevista. Porque más allá de medallas, lesiones o títulos, lo que dejó Carolina Marín en El Hormiguero fue el retrato de una deportista que, después de años luchando contra todo, simplemente quiere volver a vivir.