Cambio de planes: el volantazo del Gobierno que afectará al bolsillo de los españoles

La retirada anticipada del IVA reducido en electricidad y carburantes amenaza con disparar el coste de vida y volver a golpear el bolsillo de millones de familias

Redacción -
Pedro Sánchez durante una comparecencia sobre medidas económicas del Gobierno de España
El Gobierno adelantará la retirada del IVA reducido en electricidad y carburantes a partir del 1 de junio.

El Gobierno ha decidido retirar el IVA reducido de la electricidad y los carburantes a partir del próximo 1 de junio, adelantando la fecha inicialmente anunciada del 30 de junio. Un cambio de criterio que supone, en la práctica, un nuevo golpe para la economía doméstica de millones de españoles en un momento especialmente delicado para muchas familias.

La subida de los carburantes será automática una vez que el Gobierno retire las medidas de apoyo
La subida de los carburantes será automática una vez que el Gobierno retire las medidas de apoyo

La medida no solo encarecerá de forma inmediata la factura de la luz y el repostaje. También amenaza con provocar un nuevo repunte del IPC, que algunos expertos ya sitúan cerca del 4%, alejando otra vez el objetivo de estabilizar los precios y devolviendo a los ciudadanos la sensación de que cada visita al supermercado, cada recibo y cada depósito lleno cuestan más que el anterior.

Hace apenas unos meses, el Ejecutivo defendía las rebajas fiscales como una herramienta necesaria para contener la inflación y aliviar la presión económica derivada de la crisis energética. Y lo cierto es que esas medidas sí tuvieron un impacto real y visible. La bajada de carburantes se notó en las estaciones de servicio y el IVA reducido permitió amortiguar parcialmente unas facturas eléctricas que habían alcanzado niveles históricos.

Precisamente por eso sorprende todavía más el cambio de rumbo. Porque el propio Gobierno reconoció públicamente la eficacia de estas ayudas y porque muchos hogares todavía no han recuperado capacidad adquisitiva. La inflación puede haber moderado algunos titulares macroeconómicos, pero en la calle la percepción sigue siendo muy distinta: llenar la cesta de la compra continúa siendo mucho más caro que hace apenas dos o tres años.

Un nuevo golpe a las clases medias y trabajadoras

La retirada del IVA reducido afectará especialmente a las familias con menos margen económico. La electricidad y el combustible no son gastos opcionales. Son costes estructurales de la vida cotidiana. Encender la calefacción, ir a trabajar en coche, transportar mercancías o mantener abierto un pequeño negocio depende directamente de estos precios.

Y el problema es que el impacto no termina en la factura eléctrica o en el surtidor. Cuando sube la energía, sube prácticamente todo lo demás. Transporte, alimentación, logística, producción industrial o servicios. El efecto rebote acaba trasladándose al conjunto de la economía y termina repercutiendo otra vez en el consumidor.

Muchos ciudadanos pueden entender que las ayudas extraordinarias no sean eternas. Lo que cuesta más comprender es que el Ejecutivo adelante ahora su retirada cuando la situación económica de buena parte de la población sigue lejos de ser cómoda. Especialmente después de haber generado unas expectativas distintas apenas semanas atrás.

El riesgo político de las hemerotecas

El problema para el Gobierno no es solo económico. También es político. Porque las hemerotecas están llenas de declaraciones defendiendo estas rebajas fiscales como imprescindibles para proteger a las familias. Y ahora el mensaje cambia de forma brusca.

Eso convierte la decisión en algo más que un simple ajuste técnico. Se percibe como un volantazo. Y los volantazos económicos suelen pagarse caros cuando afectan directamente al día a día de la gente.

En un país donde el acceso a la vivienda se complica, donde llenar el carrito del supermercado sigue siendo una preocupación y donde muchos salarios no han crecido al ritmo de los precios, aumentar otra vez la presión sobre gastos básicos parece una apuesta difícil de explicar socialmente.

La gran pregunta: ¿de verdad era el momento?

El debate ya no es únicamente si las ayudas debían terminar tarde o temprano. La cuestión es si este era el momento adecuado para hacerlo. Y sobre todo, si España puede permitirse una nueva subida de precios justo cuando muchas economías familiares siguen funcionando al límite.

Porque detrás de los porcentajes, los indicadores y las previsiones macroeconómicas hay una realidad mucho más sencilla: millones de españoles volverán a pagar más por vivir exactamente igual que hace unas semanas.

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