Rosalía incendia Sevilla en La Jarana de Netflix con “Reliquia” y “La Perla”

La artista catalana apareció sobre un escenario flotante en el Guadalquivir y dejó uno de los momentos culturales del año

Redacción -
Rosalía canta durante La Jarana de Netflix en Sevilla ante miles de personas en un escenario sobre el río Guadalquivir.
Rosalía durante su actuación en La Jarana, el gran evento organizado por Netflix en Sevilla sobre un escenario flotante en el Guadalquivir.

Rosalía convirtió anoche Sevilla en algo más que el escenario de una premiere. La ciudad terminó transformada en una mezcla de espectáculo cinematográfico, concierto flamenco y fenómeno de masas durante “La Jarana”, el gran evento organizado por Netflix para presentar Berlín y la dama del armiño, la nueva entrega del universo de La casa de papel.

Lo que comenzó como una potente acción promocional acabó derivando en una auténtica celebración colectiva alrededor de Rosalía. La expectación llevaba días creciendo en Sevilla, especialmente tras la llegada de la cantante a la ciudad y los rumores sobre su participación en el evento. Finalmente, la artista apareció sobre un espectacular escenario flotante instalado en pleno Guadalquivir, frente a la Torre del Oro, acompañada por la Orquesta Filarmónica de Sevilla.

Y bastaron solo dos canciones para desatar la locura.

“Reliquia” adaptada a Sevilla y una “La Perla” coreada desde ambas orillas

Rosalía interpretó “Reliquia” y “La Perla”, dos de los temas más especiales de su etapa reciente, en una actuación breve pero tremendamente simbólica. Según relataron varios medios presentes en el evento, “Reliquia” sonó además en una versión adaptada especialmente para Sevilla, incluyendo referencias a localizaciones y elementos vinculados al universo de La casa de papel.

Después llegó “La Perla”, probablemente el instante más emocionante de toda la noche. Miles de personas siguieron la actuación desde ambos lados del río mientras el tema era coreado casi como un himno improvisado. El espectáculo terminó acompañado de fuegos artificiales y un despliegue visual gigantesco que reforzó la sensación de estar viendo algo más cercano a una ceremonia cultural que a una simple acción promocional.

Muchos asistentes y usuarios en redes sociales coincidieron en una misma idea: Rosalía logró detener durante unos minutos el enorme ruido mediático del evento para volver a conectar con la faceta más íntima y emocional de su música.

Sevilla, tomada por Rosalía

La presencia de la artista había revolucionado la ciudad desde días antes. Fans esperándola en el Hotel Alfonso XIII, calles llenas de curiosos, vídeos virales de sus paseos por el centro y una enorme expectación alrededor del evento organizado por Netflix.

Las entradas gratuitas para La Jarana se agotaron rápidamente y llegaron incluso a aparecer casos de reventa ilegal en internet. Mientras tanto, el despliegue de seguridad y las restricciones de acceso alrededor del Guadalquivir generaron también cierta polémica entre vecinos y visitantes.

Pero todo quedó eclipsado cuando Rosalía apareció sobre el escenario. La artista no necesitó un concierto completo ni una gran producción centrada únicamente en ella para convertirse en el gran acontecimiento de la noche.

Un regreso a la Rosalía más flamenca

La actuación también dejó otra lectura interesante: el reencuentro de Rosalía con una estética y una sensibilidad mucho más conectadas con el flamenco y con la raíz andaluza que marcó sus primeros años.

Después de explorar sonidos electrónicos, urbanos y globales durante las últimas etapas de su carrera, anoche volvió a aparecer una Rosalía más sobria, más emocional y mucho más centrada en la interpretación.

En Sevilla, y sobre el Guadalquivir, bastaron dos canciones para recordarlo.

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