La imagen más icónica del verano en Asturias, y su curioso origen

Cada verano reaparecen sobre la arena de San Lorenzo y transforman la playa en una de las estampas más reconocibles de España. Su historia es mucho más curiosa de lo que parece.

Redacción -
Casetas de colores en la playa de San Lorenzo de Gijón durante la temporada de verano.
Las históricas casetas de la playa de San Lorenzo forman parte de una tradición centenaria que se ha convertido en uno de los símbolos de Gijón.

Ya es verano y el paseo de San Lorenzo vuelve a llenarse de vida. Gijoneses y visitantes recorren El Muro mientras contemplan el Cantábrico, los surfistas esperan la llegada de la siguiente ola y, sobre la arena, reaparece una de las imágenes más reconocibles de la costa española: las coloridas casetas de rayas que cada año transforman la playa en una postal única.

Verdes, amarillas, azules, rojas o blancas. Para quienes visitan Gijón por primera vez son una curiosidad. Para los vecinos de la ciudad son mucho más que eso. Forman parte de la memoria colectiva de generaciones enteras y de una tradición que ha sobrevivido durante más de un siglo.

Un recuerdo de otra forma de entender la playa

Hoy asociamos la playa con sombrillas, hamacas y toallas extendidas sobre la arena. Sin embargo, cuando comenzaron a popularizarse los baños de mar a finales del siglo XIX y principios del XX, las costumbres eran muy diferentes.

Los bañistas acudían vestidos con largos trajes de baño y existían estrictas normas sociales relacionadas con la intimidad y la vestimenta. En aquel contexto surgieron las primeras casetas y toldos, concebidos como pequeños refugios donde cambiarse de ropa, protegerse del sol o guardar pertenencias.

Cada verano se instalan 115 casetas en distintos puntos de la playa de San Lorenzo, manteniendo viva una tradición centenaria ligada a Gijón.
Cada verano se instalan 115 casetas en distintos puntos de la playa de San Lorenzo, manteniendo viva una tradición centenaria ligada a Gijón.

Con el paso de las décadas, estas estructuras desaparecieron de muchas playas españolas. En San Lorenzo, sin embargo, la tradición logró mantenerse viva hasta convertirse en uno de los elementos más característicos de la ciudad.

¿Qué son exactamente estas casetas?

Aunque para muchos turistas parezcan un simple elemento decorativo, las casetas siguen cumpliendo hoy una función práctica.

Su uso principal es servir de vestuario para los usuarios de la playa. Gracias a ellas, muchas personas pueden cambiarse cómodamente antes o después del baño, una utilidad que sigue siendo muy valorada por quienes frecuentan el arenal gijonés.

Cada verano se instalan un total de 115 casetas distribuidas entre las escaleras 7, 13 y 14 de la playa de San Lorenzo. Su característico diseño a rayas ha terminado convirtiéndose en una auténtica seña de identidad visual de Gijón.

¿Quién puede utilizarlas?

Las casetas se alquilan durante la temporada estival y cuentan con una gran demanda entre los usuarios habituales de la playa.

Durante julio y agosto, cuando San Lorenzo alcanza su máxima afluencia, apenas suelen quedar libres entre seis y siete casetas para alquiler diario. Muchas familias repiten año tras año, convirtiendo su caseta en una especie de punto de encuentro veraniego.

Su presencia es tan habitual que para numerosos gijoneses el inicio del verano no llega cuando cambia el calendario, sino cuando las primeras casetas vuelven a levantarse sobre la arena.

Los surfistas forman parte del paisaje habitual de San Lorenzo, una de las playas urbanas más populares del Cantábrico para la práctica de este deporte.
Los surfistas forman parte del paisaje habitual de San Lorenzo, una de las playas urbanas más populares del Cantábrico para la práctica de este deporte.

Un símbolo del verano que ahora también ayuda a quienes más lo necesitan

Este año, además, las casetas han incorporado un importante componente solidario.

Por primera vez, toda la recaudación obtenida a través de su alquiler se destinará a la Cocina Económica de Gijón, una de las instituciones benéficas más conocidas de la ciudad y responsable de numerosos proyectos de ayuda social.

Detrás de la imagen colorida que contemplan miles de turistas existe también una importante labor humana. El montaje de las casetas requiere semanas de trabajo y la colaboración de decenas de voluntarios que preparan la playa para la llegada de la temporada alta.

Una tradición centenaria que, además de conservar una parte del patrimonio popular gijonés, contribuye ahora a mejorar la vida de muchas personas.

La playa de San Lorenzo, el corazón de Gijón

Hablar de estas casetas es hablar inevitablemente de la playa de San Lorenzo.

Con más de kilómetro y medio de longitud y una ubicación privilegiada en pleno centro urbano, es uno de los arenales más emblemáticos del norte de España.

Su paseo marítimo, conocido popularmente como El Muro, es uno de los lugares más frecuentados de la ciudad. Cada día reúne a deportistas, familias, turistas y vecinos que disfrutan de unas vistas privilegiadas sobre el Cantábrico.

Cuando baja la marea, la playa muestra una enorme extensión de arena. Cuando sube, el mar recupera protagonismo y transforma por completo el paisaje.

El reino de los surfistas del Cantábrico

Hay otra imagen inseparable de San Lorenzo.

Mientras los bañistas disfrutan de la arena, decenas de surfistas esperan pacientemente la llegada de las olas. La playa es uno de los principales puntos de referencia para este deporte en Asturias y resulta habitual ver tablas en el agua prácticamente durante todo el año.

El Elogio del Horizonte, obra de Eduardo Chillida, preside el cerro de Santa Catalina y es uno de los grandes iconos de Gijón.
El Elogio del Horizonte, obra de Eduardo Chillida, preside el cerro de Santa Catalina y es uno de los grandes iconos de Gijón.

Incluso en los meses más fríos, cuando el viento y el oleaje dominan la costa, los aficionados al surf siguen encontrando aquí uno de sus lugares favoritos.

Esa convivencia entre tradición, deporte y vida urbana es precisamente una de las razones que hacen tan especial a San Lorenzo.

Una postal que solo puede pertenecer a Gijón

En España existen playas más extensas, más cálidas o más turísticas. Sin embargo, pocas poseen una imagen tan reconocible como la de San Lorenzo.

Las casetas de rayas llevan décadas observando cómo cambian las modas, cómo evolucionan los veranos y cómo nuevas generaciones ocupan el lugar de las anteriores sobre la arena.

Quizá por eso siguen despertando tanta admiración entre quienes llegan por primera vez a Gijón. Porque no son únicamente un servicio de playa ni una curiosidad turística. Son una tradición viva, un símbolo de la ciudad y una de esas estampas que, al verlas, hacen que cualquiera piense inmediatamente en el verano.

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