Quién es Luis de la Fuente: la vida del hombre que ha llevado a España a la final del Mundial
Nació en Haro, fue campeón con el Athletic y llegó a la Federación gracias a un pequeño anuncio en un periódico. Detrás del seleccionador que busca la segunda estrella para España hay una historia de familia, paciencia y oportunidades aprovechadas.
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Hay entrenadores que parecen destinados desde muy jóvenes a ocupar los banquillos más importantes del mundo. La historia de Luis de la Fuente es distinta. La suya está construida con años de fútbol modesto, categorías inferiores, periodos sin trabajo y una perseverancia que terminó llevándole mucho más lejos de lo que imaginó cuando comenzó a jugar al balón en las calles de Haro.
Esta noche, cuando España y Argentina disputen la final del Mundial 2026, las cámaras buscarán una y otra vez a ese hombre de gesto sereno que observa el partido desde el banquillo. Tiene 65 años y se encuentra a una sola victoria de convertirse en el segundo seleccionador que hace campeona del mundo a España.
Pero antes de llegar hasta aquí fue lateral izquierdo, entrenador en campos regionales y un técnico casi desconocido para el gran público. Incluso hubo un momento en el que tuvo que responder a un anuncio publicado en un periódico para encontrar trabajo.
Luis de la Fuente nació en Haro y nunca ha olvidado sus raíces
Luis de la Fuente Castillo nació el 21 de junio de 1961 en Haro, La Rioja. La localidad, conocida internacionalmente por sus bodegas y su cultura del vino, continúa ocupando un lugar esencial en su vida.
Su padre, Alberto, era marino mercante y un gran aficionado al Athletic Club. Su madre, Berta, regentaba una mercería situada en la céntrica plaza de la Paz de Haro. De ella conserva algunos de sus recuerdos más cotidianos, como el olor de las rosquillas que preparaba en casa.
Él mismo ha definido su vida como «un descubrimiento continuo». Cuando era niño no podía imaginar que aquel balón que perseguía en su pueblo acabaría llevándole a una final de un Mundial.
Sus padres también alimentaron su pasión por el fútbol. Uno de los primeros partidos que recuerda haber presenciado fue un Athletic-Granada al que acudió con su padre y sus hermanos. Aquel vínculo familiar con el conjunto bilbaíno terminaría marcando su carrera.
Aunque el fútbol le obligó a vivir en distintas ciudades, De la Fuente nunca se ha desvinculado de Haro. Allí permanecen buena parte de sus familiares, amigos de infancia y recuerdos. Desde 2023, el campo municipal de El Mazo lleva oficialmente su nombre.

Del Athletic al Sevilla: una carrera de campeón como futbolista
Luis de la Fuente comenzó jugando en el Haro Deportivo y, con apenas 15 años, ingresó en la cantera del Athletic Club. No tardó en llamar la atención por su disciplina, su carácter competitivo y su capacidad para actuar como lateral izquierdo.
Debutó con el primer equipo del Athletic el 8 de octubre de 1980. Según los datos oficiales del club bilbaíno, disputó 234 partidos oficiales durante nueve temporadas.
Formó parte de una de las mejores generaciones de la historia del Athletic. Ganó las Ligas de las temporadas 1982-83 y 1983-84, además de la Copa del Rey de 1984. Aquel equipo dirigido por Javier Clemente representaba un fútbol intenso, competitivo y profundamente comprometido con el grupo, valores que décadas después también aparecerían en su manera de entender la selección española.
En 1987 fichó por el Sevilla, donde permaneció cuatro temporadas. Su estancia en Andalucía no solo tuvo importancia profesional. Allí conoció a la mujer con la que formaría su familia y fortaleció una fe que sigue ocupando un lugar importante en su vida.
Regresó posteriormente al Athletic y terminó su carrera en el Deportivo Alavés. Los problemas en las rodillas precipitaron su retirada, pero no consiguieron alejarlo del fútbol.
Una esposa sevillana, tres hijos y una familia alejada de los focos
A diferencia de otros personajes relacionados con el fútbol, Luis de la Fuente siempre ha protegido su vida privada. Está casado con una mujer natural de Camas, en Sevilla, cuya identidad han decidido mantener alejada de la exposición pública. El matrimonio tiene tres hijos.
La familia ha acompañado al seleccionador durante una trayectoria llena de cambios, viajes e incertidumbre. Sin embargo, apenas existen imágenes o declaraciones públicas sobre ellos. Esa discreción no es accidental: forma parte de la forma de ser de un entrenador que prefiere que el protagonismo recaiga sobre los jugadores.
El único de sus hijos que ha seguido profesionalmente vinculado al fútbol es Alberto de la Fuente. No lo hizo como jugador, sino como analista y especialista en metodología. Después de trabajar durante cuatro temporadas en la SD Huesca, se incorporó en 2022 a las categorías inferiores de la Federación.
Desde febrero de 2025 forma parte del cuerpo técnico de la selección absoluta como técnico auxiliar y analista. Padre e hijo están viviendo juntos el Mundial, aunque Alberto llegó al equipo principal después de construir su propia carrera dentro del fútbol. Luis de la Fuente ha llegado a decir que su hijo sabe más y está mejor preparado que él.

La fe y el lado más desconocido del seleccionador
Luis de la Fuente habla de su fe con naturalidad. Es habitual verle persignarse antes de los partidos y nunca ha escondido que sus convicciones religiosas le proporcionan serenidad en los momentos de mayor presión.
Durante su etapa en Sevilla desarrolló una especial devoción por el Santísimo Cristo de la Expiración, popularmente conocido como el Cachorro de Triana. Años después continúa manteniendo una estrecha relación con esta hermandad sevillana.
Pero también posee una faceta mucho más desenfadada. Le gusta la música, es admirador de Julio Iglesias y disfruta cantando en karaokes cuando se encuentra entre familiares y amigos. Luis Miguel y Sergio Dalma también figuran entre sus artistas preferidos.
Son detalles pequeños, pero ayudan a comprender al hombre que existe detrás del seleccionador: familiar, conversador, creyente y mucho menos distante de lo que puede parecer cuando observa un partido con expresión seria desde el área técnica.
Un entrenador que empezó desde abajo
Luis de la Fuente no comenzó su carrera en un gran banquillo. En 1997 aceptó dirigir al Club Portugalete, que entonces competía en el fútbol regional vasco. Permaneció tres temporadas y posteriormente entrenó al Aurrera de Vitoria.
Después llegaron las canteras del Sevilla y del Athletic. Durante su etapa en las categorías inferiores sevillistas coincidió con jóvenes como Sergio Ramos y Jesús Navas, que años después se convertirían en campeones del mundo.
También dirigió al Bilbao Athletic en dos etapas y tuvo una breve experiencia al frente del Deportivo Alavés en 2011. Su trayectoria no parecía conducir directamente hacia la selección. De hecho, después de abandonar el conjunto vitoriano pasó un periodo sin equipo y esperando una llamada que no terminaba de llegar.
Fue entonces cuando una pequeña noticia publicada en un periódico cambió su vida.
El anuncio en un periódico que le llevó a la Federación
En 2013, Luis de la Fuente leyó que la Real Federación Española de Fútbol buscaba un entrenador para sus categorías inferiores. Envió su currículum y consiguió el puesto.
Él mismo ha reconocido que aquel anuncio fue uno de los grandes golpes de suerte de su vida. La oportunidad, sin embargo, venía acompañada de una condición exigente: disponía de apenas tres meses para clasificar a la selección sub-19 para un campeonato.
Lo consiguió y fue enlazando un contrato con otro. Lo que comenzó como un puesto provisional terminó convirtiéndose en un recorrido de casi una década por las categorías inferiores de España.
En 2015 ganó el Europeo sub-19. Tres años después conquistó el oro en los Juegos Mediterráneos y en 2019 se proclamó campeón de Europa con la selección sub-21. También dirigió al equipo olímpico que consiguió la medalla de plata en los Juegos de Tokio.
Durante aquellos años trabajó con muchos de los futbolistas que hoy forman la columna vertebral de la selección. Antes de dirigirlos en el gran escaparate internacional, los había visto crecer y competir cuando todavía eran jóvenes promesas.
De las dudas a convertir a España en campeona de Europa
Después de la eliminación de España en el Mundial de Qatar, la Federación eligió a Luis de la Fuente para sustituir a Luis Enrique. Su nombramiento, anunciado en diciembre de 2022, generó numerosas dudas.
No tenía una gran trayectoria en clubes de Primera División ni era uno de los entrenadores más mediáticos del país. Su principal aval era su profundo conocimiento del fútbol español y de una generación de jugadores a la que había acompañado desde las categorías inferiores.
Los primeros meses tampoco fueron sencillos. La derrota contra Escocia en su segundo partido aumentó las críticas, pero el seleccionador mantuvo su idea. Pocos meses después, España ganó la Liga de Naciones de 2023.
La consagración llegó en la Eurocopa de 2024. España ganó sus siete partidos y levantó el título después de superar a Croacia, Italia, Alemania, Francia e Inglaterra. De la Fuente se convirtió así en el primer entrenador que conquistaba el Europeo sub-19, el Europeo sub-21 y la Eurocopa absoluta.
Su propuesta también transformó al equipo. España mantuvo su gusto por el balón, pero incorporó mayor velocidad, verticalidad y capacidad para adaptarse a cada rival.
El hombre que elige personas antes que futbolistas
Una de las claves de Luis de la Fuente ha sido la gestión del vestuario. El seleccionador insiste en que el talento no es suficiente y reconoce que el carácter de un jugador puede influir en una convocatoria.
Para él, construir un equipo significa reunir futbolistas compatibles dentro y fuera del terreno de juego. No distingue entre titulares y suplentes y procura que todos se sientan importantes durante una competición larga.
Tampoco cree demasiado en los discursos grandilocuentes. Prefiere motivar a través del comportamiento diario, la coherencia y el ejemplo. Su liderazgo es menos visible que el de otros entrenadores, pero ha conseguido generar un grupo unido alrededor de una idea compartida.
A un partido de convertirse en historia de España
Luis de la Fuente llegó a la Federación respondiendo a un anuncio. Trece años después, dirigirá a España en una final del Mundial contra Argentina.
En el camino ha pasado por campos regionales, banquillos de cantera, lesiones, periodos de desempleo y numerosas dudas sobre su capacidad. Su ascenso no fue meteórico. Fue lento, silencioso y construido contrato a contrato.
Quizá por eso, cuando las cámaras lo enfoquen esta noche, su rostro transmitirá la misma serenidad de siempre. Sabe que el fútbol puede cambiar una vida en noventa minutos, pero también que detrás de esos noventa minutos existen décadas de trabajo.
España busca su segunda estrella. Y el hombre que puede llevarla hasta ella comenzó su camino con un balón en Haro y un pequeño anuncio encontrado casi por casualidad en las páginas de un periódico.
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