El otro eclipse de agosto del que todavía nadie habla

Mientras todas las miradas apuntan al gran acontecimiento astronómico del verano, el cielo se reserva un segundo acto mucho más silencioso. Llegará cuando casi nadie lo espere y convertirá una madrugada de agosto en una de las imágenes más inquietantes y hermosas del mes.

Redacción -
Recreación artística de la Luna durante un eclipse entre nubes oscuras y un cielo estrellado.
Recreación artística de un eclipse lunar entre nubes, uno de los grandes fenómenos astronómicos de agosto. Imagen de archivo: Adobe Stock.

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Agosto acaba de comenzar y ya hay una fecha marcada en rojo en miles de calendarios. El día 12, España vivirá un eclipse total de Sol que promete convertirse en uno de los grandes acontecimientos del año. Habrá desplazamientos, miradores abarrotados y millones de personas levantando la vista al mismo tiempo.

Pero el cielo se ha reservado un segundo acto.

Solo 16 días después, cuando la expectación por el eclipse solar empiece a apagarse, la Tierra proyectará su sombra sobre la Luna. Sucederá durante la madrugada del viernes 28 de agosto y, aunque casi nadie está hablando todavía de él, el fenómeno será mucho más espectacular de lo que sugiere su denominación oficial.

Será un eclipse parcial, sí, pero solo por muy poco.

El segundo eclipse de agosto ocurrirá mientras España duerme

Durante la noche del jueves 27 al viernes 28 de agosto, la Luna llena comenzará a introducirse lentamente en la sombra de la Tierra.

Al principio apenas lo notaremos. Uno de sus extremos perderá algo de brillo, como si una nube muy fina se hubiera colocado delante. Después aparecerá una pequeña mordedura oscura en el disco lunar. Esa sombra irá creciendo durante más de una hora y media hasta cubrir prácticamente toda la Luna.

El Instituto Geográfico Nacional confirma que el eclipse tendrá una magnitud de 0,93 y que su fase parcial podrá contemplarse desde toda España. En otras palabras, la sombra más oscura de la Tierra penetrará hasta aproximadamente el 93 % del diámetro lunar.

La NASA lo describe como un eclipse parcial profundo: en el momento de máxima oscuridad solo permanecerá iluminada una estrecha franja de la Luna. El resto del disco podrá adquirir una apariencia tenue, oxidada y cobriza.

No desaparecerá por completo, pero durante unos minutos estará muy cerca de hacerlo.

Imagen: Instituto Geográfico Nacional
Imagen: Instituto Geográfico Nacional

Por qué la Luna puede volverse rojiza

Un eclipse lunar se produce cuando la Tierra se sitúa entre el Sol y la Luna. Nuestro planeta bloquea la mayor parte de la luz solar y proyecta en el espacio una enorme sombra que nuestro satélite atraviesa lentamente.

Sin embargo, la sombra terrestre no es completamente negra.

Parte de la luz del Sol atraviesa la atmósfera de la Tierra. En ese viaje, los tonos azules se dispersan con mayor facilidad, mientras que las longitudes de onda rojizas consiguen continuar su camino y llegar hasta la superficie lunar.

Es, en cierto modo, la suma de todos los amaneceres y atardeceres del planeta proyectada sobre la Luna.

Por eso, la zona eclipsada puede teñirse de tonos cobrizos, anaranjados o rojizos. La intensidad exacta no puede anticiparse completamente: dependerá del estado de la atmósfera terrestre, de la presencia de polvo, nubes o partículas y de las condiciones desde las que observemos.

No será exactamente una «Luna de sangre»

La expresión «Luna de sangre» suele reservarse para los eclipses lunares totales, cuando todo el disco queda dentro de la umbra, la parte más oscura de la sombra terrestre.

El eclipse del 28 de agosto no llegará técnicamente a la totalidad. Una pequeña franja permanecerá fuera de la umbra y conservará buena parte de su brillo.

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El contraste, sin embargo, puede resultar incluso más llamativo: un fino extremo blanco y luminoso junto a una Luna casi completamente oscurecida y teñida de cobre.

Será una Luna dividida en dos mundos.

A qué hora podrá verse el eclipse del 28 de agosto

El fenómeno comenzará durante la madrugada y se prolongará hasta después de la salida del Sol, aunque no todas sus fases serán visibles desde España.

Estos son los horarios aproximados en la España peninsular y Baleares:

  • 03:23 horas: comienza la fase penumbral. La pérdida de brillo será todavía muy difícil de apreciar.
  • 04:33 horas: empieza el verdadero eclipse parcial. La sombra oscura de la Tierra aparecerá sobre la Luna.
  • 06:12 horas: llegará el máximo. Casi todo el disco lunar estará dentro de la umbra.
  • 07:51 horas: finalizará la fase parcial, aunque para entonces la Luna ya se habrá ocultado desde numerosos lugares de España.

En Canarias deberá restarse una hora: el máximo se producirá alrededor de las 05:12 horas.

No será necesario contemplar el fenómeno desde el principio. Quienes quieran ver su parte más espectacular deberían observar el cielo entre las 05:30 y las 06:30 de la mañana, cuando la sombra haya cubierto ya gran parte de la Luna.

Desde dónde se verá mejor en España

El eclipse será visible desde todo el país, pero la experiencia cambiará dependiendo de la ubicación.

En el oeste peninsular y Canarias, la Luna permanecerá sobre el horizonte durante más tiempo. En el centro y este de la Península, Baleares y Melilla se ocultará antes de que concluya completamente la fase parcial.

La buena noticia es que el momento de máxima oscuridad sí podrá observarse desde toda España, siempre que las nubes lo permitan.

Para observarlo conviene buscar un lugar con vistas despejadas hacia el oeste, sin edificios, montañas o árboles elevados. A medida que avance el eclipse, la Luna estará cada vez más baja y el amanecer comenzará a iluminar el paisaje.

No hace falta alejarse necesariamente de la ciudad. La Luna es lo suficientemente brillante como para atravesar buena parte de la contaminación lumínica, aunque un entorno oscuro y abierto ofrecerá una experiencia más hermosa.

No hacen falta gafas ni telescopio

Esta será otra gran diferencia respecto al eclipse solar del 12 de agosto.

Los eclipses de Luna pueden observarse directamente y sin ninguna protección ocular. No será necesario utilizar gafas especiales, filtros ni instrumentos astronómicos. Mirar la Luna durante el eclipse no entraña ningún riesgo para la vista.

Unos prismáticos permitirán apreciar mejor el avance de la sombra sobre los cráteres y mares lunares. Un pequeño telescopio revelará todavía más detalles, pero el fenómeno está pensado para contemplarse a simple vista.

Bastará con despertarse temprano, buscar el horizonte occidental y tener algo de paciencia.

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Para fotografiarlo con un teléfono móvil será recomendable apoyar el dispositivo o utilizar un pequeño trípode, reducir manualmente la exposición y evitar el zoom digital excesivo. Incluir árboles, edificios o una silueta del paisaje ayudará a mostrar la escala y convertirá la imagen en algo más que un pequeño punto brillante sobre un fondo negro.

Dos eclipses separados por solo 16 días

Que los dos grandes eclipses de agosto se produzcan con apenas dos semanas de diferencia no es una coincidencia.

Los eclipses aparecen durante las llamadas temporadas de eclipses, periodos en los que la órbita de la Luna queda alineada de la manera adecuada con la Tierra y el Sol.

El 12 de agosto, durante la Luna nueva, nuestro satélite pasará entre la Tierra y el Sol y proyectará su sombra sobre nosotros. El día 28, con la Luna llena, los papeles se invertirán: será la Tierra la que se coloque en medio y envíe su sombra hacia la Luna.

Primero veremos desaparecer el Sol detrás de la Luna. Después veremos a la Luna introducirse en la sombra de nuestro propio planeta.

Es una coreografía que ocurre a cientos de miles de kilómetros, pero que podremos contemplar desde una ventana, una azotea o un camino cualquiera antes del amanecer.

El último secreto de un agosto extraordinario

El eclipse del día 12 tendrá la multitud, las retransmisiones y las grandes fotografías. El del 28 será diferente.

Llegará en silencio, cuando buena parte del país todavía duerma. No hará falta viajar hasta una estrecha franja de totalidad, conseguir unas gafas especiales ni encontrar un lugar abarrotado. Solo habrá que madrugar y mirar hacia el oeste.

Quizá ahí resida su encanto.

Agosto nos permitirá ver primero cómo la Luna apaga el Sol y, poco más de dos semanas después, cómo la Tierra oscurece la Luna. Dos acontecimientos unidos por la misma danza celeste, pero destinados a vivirse de formas completamente distintas.

Uno será el eclipse que todos esperan. El otro, posiblemente, será el que sorprenda a quienes todavía no saben que está a punto de ocurrir.

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