Una generación de héroes de carne y hueso, a por la segunda estrella
España pasó por encima de la gran favorita y ya está en la final del Mundial. Detrás del 0-2 ante Francia hay un bloque unido y una generación extraordinaria cuyas historias demuestran que los héroes también son de carne y hueso.
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Durante noventa minutos, Francia tuvo delante algo que no había encontrado en todo el Mundial. No fue una estrella imposible de detener ni una genialidad individual. Fue un equipo entero moviéndose, presionando y respirando al mismo tiempo.
España pasó por encima de la gran favorita. La selección de Mbappé, Dembélé y Olise llegaba a Dallas después de ganar sus seis partidos, marcar 16 goles y avanzar con la autoridad de quien aspiraba a disputar su tercera final mundialista consecutiva. Pero terminó atrapada, incómoda y casi siempre lejos de la portería de Unai Simón.
Fue un baño de fútbol, pero también de madurez. Un 0-2 incontestable que pudo ser mayor y que devuelve a España a una final de la Copa del Mundo 16 años después.
Mikel Oyarzabal abrió el marcador desde el punto de penalti. Pedro Porro marcó el segundo tras una preciosa combinación con Dani Olmo. A Lamine Yamal le anularon otro tanto por un fuera de juego milimétrico. Francia apenas consiguió realizar dos disparos a puerta y no encontró el primero hasta los últimos minutos.
Sin embargo, la imagen que mejor explica la victoria no es la de un gol. Es la de once futbolistas juntos, concentrados y convencidos de que ninguno podía faltar.
El día en que España dejó de ser una promesa
España llevaba años avisando. Ganó la Nations League en 2023, levantó la Eurocopa en 2024 y construyó una racha de partidos oficiales sin perder que ya pertenece a la historia.
Pero todavía faltaba esto.
Faltaba derrotar con semejante autoridad a una de las mejores selecciones del mundo en una semifinal del Mundial. Faltaba regresar al escenario que España solo había pisado una vez: la final de la Copa del Mundo.
Francia no solo tenía grandes futbolistas. También poseía una experiencia difícil de igualar. Había sido campeona en 2018, subcampeona en 2022 y buscaba disputar su tercera final consecutiva. Llegó al partido con pleno de victorias y con una delantera diseñada para castigar el más pequeño error.
España no le concedió prácticamente ninguno.
Rodri y Fabián controlaron el centro del campo. Cucurella y Pedro Porro impidieron que los extremos franceses corrieran con comodidad. Laporte y Cubarsí redujeron los espacios. Dani Olmo encontró huecos donde parecía no haberlos. Oyarzabal trabajó, esperó su oportunidad y no tembló desde los once metros.
La crónica oficial de la FIFA habla de una victoria merecida. La sensación sobre el césped fue todavía mayor: España tuvo el partido donde quiso casi desde el principio.
La clave no fue una estrella: fue el bloque
En una época obsesionada con las figuras individuales, España ha alcanzado la final sin que ningún futbolista parezca estar por encima del grupo.
Lamine puede desequilibrar un partido. Rodri es el capitán y el cerebro. Pedri, Olmo o Nico Williams pueden inventar algo diferente. Pero el verdadero poder de la selección se encuentra en la manera en que todos aceptan su papel.
Luis de la Fuente lo explicó después del encuentro: la fortaleza está en la unión, la humildad y la ausencia de egos. Incluso los jugadores que no participaron en la semifinal continuaron trabajando después del partido. El seleccionador destacó que el compromiso de quienes juegan menos resulta imprescindible.
Eso es lo que vio Francia. Cuando conseguía superar a un jugador español, aparecía otro. Cuando intentaba acelerar, España juntaba sus líneas. Cuando recuperaba el balón, no se precipitaba.
No fue una posesión decorativa. Fue una forma de mantener a Mbappé y compañía lejos de la portería.
Luis de la Fuente los conoce desde que eran adolescentes
Luis de la Fuente tiene una ventaja que no aparece en ninguna estadística. Conoce a muchos de estos jugadores desde mucho antes de que fueran estrellas.
Rodri, Mikel Merino y Unai Simón ya fueron dirigidos por él en las categorías inferiores. Después llegaron Dani Olmo, Fabián Ruiz, Mikel Oyarzabal, Marc Cucurella y otros futbolistas que crecieron recorriendo las selecciones juveniles.
Con De la Fuente ganaron el Europeo sub-19 de 2015, el Europeo sub-21 de 2019 y la plata olímpica en Tokio. Ahora pueden ganar juntos un Mundial.
El seleccionador no llegó a la élite por un camino rápido. Fue lateral del Athletic Club y del Sevilla, trabajó en clubes modestos y pasó años alejado de los grandes focos. Su carrera se construyó con paciencia, igual que este equipo.
La semifinal de Dallas era además su sexto enfrentamiento contra Francia en una penúltima ronda entre diferentes categorías. Había ganado cuatro de los cinco anteriores. Desde anoche, ya son cinco victorias.
Pedro Porro, el héroe que nadie había colocado en el cartel
Si alguien hubiera preguntado antes del Mundial quién podía marcar el gol que llevase a España hasta la final, pocos habrían mencionado a Pedro Porro.
El lateral de Don Benito apareció en el minuto 58 en una posición propia de un delantero. Dani Olmo interpretó su carrera y le entregó el balón. Porro definió con una tranquilidad sorprendente para marcar el 0-2 y desatar la euforia.
Después fue elegido mejor jugador del partido.
Su respuesta al recoger el reconocimiento resume el espíritu de esta selección. No habló de su gol como una hazaña personal, sino del trabajo de sus compañeros y de la actitud mantenida desde el primer hasta el último minuto. Admitió que ni en sus mejores sueños se había imaginado algo semejante.
El inesperado héroe de la semifinal fue un defensa. Difícil encontrar una metáfora mejor para un equipo en el que todos pueden ser protagonistas.
Oyarzabal siempre aparece cuando la historia llama
Mikel Oyarzabal tampoco necesita hacer ruido para ocupar un lugar en la memoria del fútbol español.
En 2024 salió desde el banquillo y marcó en el minuto 86 el gol que dio a España la Eurocopa frente a Inglaterra. Anoche asumió la responsabilidad del penalti contra Francia y volvió a ejecutar con la serenidad de quien parece haber nacido para esos instantes.
Su camino tampoco fue sencillo. Una rotura del ligamento cruzado lo mantuvo apartado durante meses y obligó a reconstruir su carrera. Regresó sin estridencias, recuperó su nivel y se convirtió en uno de los futbolistas más fiables de Luis de la Fuente.
En Dallas marcó su quinto gol del Mundial. Ya suma 30 con España y ha superado a Fernando Hierro en la clasificación histórica.
No tiene la fama mundial de otros delanteros, pero es difícil encontrar un futbolista español que haya marcado tantos goles importantes.
Rodri, el estudiante que ahora guía a toda una selección
Cuando España ganó el Mundial de 2010, Rodri tenía 14 años y se encontraba en un campamento de verano en Estados Unidos. Dieciséis años después ha regresado al mismo país convertido en capitán y Balón de Oro.
Su historia se aleja bastante del tópico del futbolista. Mientras comenzaba su carrera profesional en el Villarreal, estudió Administración y Dirección de Empresas y vivió en una residencia universitaria con cientos de jóvenes.
Quería prepararse para la vida después del fútbol. Siempre ha recordado aquella etapa como una de las más importantes de su formación. El propio jugador contó cómo compaginó los estudios con el deporte profesional.
También tuvo que superar una grave rotura del ligamento cruzado en 2024. Volvió a aprender a caminar, correr y competir. Ante Francia fue el jugador que dio sentido a todo: el que ordenaba, corregía y aportaba calma cuando el partido podía acelerarse.
Rodri no necesita levantar la voz constantemente para ejercer como líder. Su forma de mandar consiste en entender lo que necesita el equipo.
Lamine Yamal cumplió 19 años y volvió a castigar a Francia
Lamine Yamal celebró su decimonoveno cumpleaños el día anterior a la semifinal. Ante Francia no marcó, pero provocó el penalti que abrió el partido, estuvo cerca de conseguir un gol extraordinario y obligó al rival a vigilarlo permanentemente.
El conjunto francés ya conoce bien su talento. Lamine tenía 16 años cuando le marcó en las semifinales de la Eurocopa de 2024. Tenía 17 cuando anotó dos goles en la Nations League de 2025. Recién cumplidos los 19, volvió a dejar a Francia fuera de una final.
Nació en Esplugues de Llobregat, creció en Mataró y llegó al Barcelona con siete años. Su fútbol conserva algo de los partidos de barrio: la imaginación, el regate y la ausencia de miedo.
Lo extraordinario no es únicamente su edad. Es la naturalidad con la que afronta momentos que paralizarían a jugadores mucho más experimentados.
Laporte, Merino, Nico y Unai: un vestuario lleno de historias
Aymeric Laporte vivió una semifinal especialmente emotiva. Nació en Francia y representó a la selección francesa en categorías inferiores. Anoche ayudó a anular al país en el que nació para alcanzar una final mundialista con España. La FIFA ha repasado su singular camino entre ambas selecciones.
Mikel Merino celebra sus goles rodeando el banderín de córner para homenajear a su padre, también futbolista. En este Mundial ha marcado tantos decisivos frente a Portugal y Bélgica después de comenzar los encuentros como suplente.
Nico Williams juega con España mientras su hermano Iñaki representa internacionalmente a Ghana. Unai Simón disputó la Eurocopa de 2024 con una lesión en la muñeca y retrasó su operación para ayudar al equipo.
Son historias que recuerdan algo fácil de olvidar cuando aparecen sobre el césped: estos futbolistas no son personajes inalcanzables. Son hijos, hermanos, padres, estudiantes y jóvenes que han tenido miedo, han sufrido lesiones y han dudado alguna vez.
Héroes, sí. Pero héroes de carne y hueso.
Argentina o Inglaterra: la última frontera hacia la segunda estrella
España conocerá esta noche a su rival. Inglaterra y Argentina disputan la segunda semifinal a las 21:00 horas en Atlanta.
Si gana Inglaterra, se repetirá la final de la Eurocopa de 2024, aquella en la que Oyarzabal marcó el gol decisivo. Si vence Argentina, España se enfrentará a la vigente campeona del mundo y a la selección de Leo Messi.
La final se disputará el domingo 19 de julio en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey. Allí espera el partido más importante que puede jugar un futbolista.
En 2010, los nombres eran Casillas, Puyol, Xavi, Iniesta, Villa o Busquets. En 2026 son Unai, Porro, Laporte, Cubarsí, Rodri, Lamine, Olmo, Merino u Oyarzabal.
Dos generaciones diferentes y una misma camiseta.
España ya está en la final. Después de pasar por encima de la gran favorita, no existe ninguna razón para dejar de soñar.