Lo que comenzó en 1977 como una expansión de las carnicerías familiares en la Huerta Norte de Valencia (con referencias a Tavernes Blanques y Moncada) ha acabado por definir un modelo de supermercado centrado en frescos, eficiencia operativa y conveniencia. La reciente apertura en Cuenca —más grande, con todos los avances implantados por la cadena, y con zona de comida para llevar— nos recuerda cómo la cadena ha cambiado su ADN: de pequeños ultramarinos a hubs de compra completos y orientados al cliente.
Un negocio familiar que supo adaptarse
Mercadona nace oficialmente el 15 de marzo de 1977, cuando Francisco Roig y Trinidad Alfonso transformaron parte del negocio de Cárnicas Roig en tiendas de ultramarinos. En esos primeros años el formato era humilde —tiendas pequeñas, cercanas al barrio— y la expansión fue local, en la provincia de Valencia. En 1981 Juan Roig toma el timón familiar y encamina la compañía hacia una expansión y profesionalización que marcarán su identidad: logística centralizada, marcas propias y un enfoque obsesivo en la satisfacción del cliente —al que internamente llaman “el Jefe”.
El salto cualitativo: cómo se transformó el formato
Con el paso de los años, Mercadona fue saltando etapas:
Este salto no fue sólo expansión física: fue un rediseño operativo. Las tiendas se modernizaron, los planogramas se optimizaron y la cadena comenzó a medirlo todo para reducir costes y desperdicios. El objetivo: maximizar ventas por metro cuadrado y ofrecer una experiencia consistente en toda España.
Las tiendas actuales: experiencia, frescos y comida lista
Las aperturas más recientes muestran las prioridades de la cadena:
Estos cambios están pensados para captar distintos momentos de consumo (desayuno, comida rápida, compra semanal) y competir tanto con grandes superficies como con ofertas de comida rápida y delivery.
Por qué Mercadona hace este cambio: razones estratégicas
La convergencia hacia tiendas más grandes y servicios preparados responde a varias motivaciones:
En resumen, se busca una mayor eficiencia económica sin perder foco en la experiencia del cliente.
Impacto nacional y retos
A nivel nacional, este proceso de modernización tiene efectos claros:
La clave para mitigar riesgos está en la comunicación local (explicar beneficios), en la oferta omnicanal (recogida, entrega a domicilio) y en ajustar surtidos al perfil del barrio.
La historia de Mercadona es, en buena medida, la historia reciente del supermercado en España: una transición desde pequeños comercios centrados en el barrio a grandes espacios multiservicio que integran frescos y comida preparada. La apertura en Cuenca es una anécdota ilustrativa —un ejemplo local— de una transformación con alcance nacional: más eficiencia, más conveniencia y una apuesta clara por adaptarse a los nuevos hábitos de consumo sin perder de vista el origen familiar que la vio nacer en 1977.